Foto: Oli Scarff, Daniel Leal-Olivas / AFP Foto: Oli Scarff, Daniel Leal-Olivas / AFP

¿Cómo construir la memoria de la pandemia?

Museos alrededor del mundo están guardando guantes y tapabocas para conservar la memoria de este momento. Pero, ¿qué vale la pena atesorar? ARCADIA habló con Santiago Robledo, investigador de la curaduría de historia del Museo Nacional.

2020/06/01

Empecemos por el principio: ¿qué es curaduría histórica?

La noción de curaduría engloba el conjunto de tareas de investigación, conservación, valoración y divulgación de las colecciones de un museo. Esto incluye la escogencia de piezas y la redacción de guiones para las exposiciones, pero no se restringe a estas acciones. Una colección que no se conoce, que no se estudia y que no se interpreta es un arrume de objetos sin mucha razón de ser. Un ejercicio de curaduría histórica implica interrogar una colección para tratar de evocar fenómenos y procesos del pasado, siempre buscando respuestas a las preocupaciones y a los intereses del presente.

Cuando se investiga un objeto desde la historia, se procede a contextualizarlo de manera que puedan establecerse conexiones con diferentes facetas de la sociedad que lo produjo. Estas pueden relacionarse con su significado, su materialidad, su vinculación con algún personaje, etc. Al incluirlo en una exposición, evocar aquellos vínculos permite establecer un diálogo con el espectador, en el que éste aporta su experiencia y sus conocimientos a la comprensión de aquellas realidades pasadas.

La construcción de significados en la curaduría histórica trasciende este primer nivel del objeto individual, debido a que los relatos históricos presentados en las exposiciones también se estructuran a partir de las relaciones entre los diferentes objetos, las temáticas evocadas y las percepciones de los públicos sobre el conjunto de lo exhibido. Esto hace que las curadurías históricas se diferencien, por ejemplo, de las artísticas. La riqueza de asociaciones que pueden evocar las huellas materiales del pasado difícilmente se evidencia al presentar una pieza aislada y sin información, como suelen mostrarse algunas obras de arte.      

¿Cómo ha cambiado la curaduría histórica a lo largo del tiempo?

En muchos aspectos ha cambiado bastante, en otros no tanto. Por ejemplo, en el Museo Nacional de Colombia las exposiciones históricas han cambiado muchísimo. En esencia ha variado la función para la cual se realizan. A mediados del siglo XX el relato histórico presentado en el museo buscaba reafirmar el mito heroico de origen de la nación, narración centrada en los acontecimientos y personajes de la Independencia. Hoy, las salas permanentes de temáticas históricas no buscan reafirmar dicho discurso, sino aludir a la multiplicidad de actores y procesos que han configurado nuestra sociedad.

Ahora, las curadurías históricas dan pie a interrogantes y cuestionamientos de las verdades recibidas. Por ello mismo, ha cambiado la relación de los curadores con las temáticas. Ya no se busca enunciar verdades absolutas, sino plantear reflexiones que han de tener en cuenta los saberes, representaciones e imaginarios de diferentes sectores de la población.      

En el caso de la pandemia, por ejemplo, ¿qué habría que tener en cuenta para determinar qué debe conservarse?

Acaparar por acaparar no resulta muy productico. En mi criterio, los objetos reunidos deberían escogerse de acuerdo con su capacidad de representación de alguna de las múltiples dinámicas que han caracterizado la pandemia. Para mí, sería fundamental considerar que la experiencia de la actual coyuntura no ha sido igual para todo el mundo. No todos hemos tenido la posibilidad de permanecer recluidos en casa en situaciones de relativo confort. La diversidad de las experiencias no debe obviarse. Asimismo, y sin desconocer los ejemplos de abnegación y heroísmo de los que hemos sido testigos, la reunión de colecciones relativas al coronavirus no debería ser la ocasión para romantizar esta situación. Los museos le deben a la sociedad una mirada crítica.    

¿Hay algún museo colombiano recolectando objetos para conservar la memoria de este momento?

El Museo Nacional llevó a cabo la actividad “Un Museo para mí: edición cuarentena” y el Museo de Bogotá propuso una exposición digital colaborativa #NoEsLaPeste sobre la epidemia de la gripa española de 1918.

¿Cómo montaría una exposición sobre este momento?

En mi opinión, la coyuntura de la pandemia ha servido para evidenciar una serie de características estructurales de las sociedades en las que vivimos. En una exposición sobre este tema, además de resaltar la labor del personal médico, yo reflexionaría sobre los alcances y límites del accionar estatal, la capacidad de la sociedad para modificar sus comportamientos y como muchos sectores de la sociedad han permanecido, y permanecen, en unas situaciones de precariedad angustiantes.

Acorde a la situación, yo recurriría a los medios digitales para formar un repositorio de testimonios. Por ejemplo, en vez de satanizar a quienes no han cumplido a cabalidad con la cuarentena, esta sería una oportunidad para tratar de comprender la racionalidad tras sus acciones. Lo cual, creo yo, evidenciaría las injusticias de nuestro orden social. Además, es fundamental recordar que esto no es solo una experiencia de las grandes ciudades. Solo basta pensar en lo que esta pasando en el Amazonas.    

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