Bad Bunny en el festival Coachella el 21 de abril de 2019 en Indio, California. Foto: Kevin Winter | Getty Images. Bad Bunny en el festival Coachella el 21 de abril de 2019 en Indio, California. Foto: Kevin Winter | Getty Images.

Benito Antonio Martínez Ocasio, directamente del espacio

A mediados de 2016, Bad Bunny todavía empacaba productos en un supermercado en Vega Baja, Puerto Rico, pero ya producía sus propios temas de trap, que publicaba en SoundCloud. Hoy es el artista latino más popular en Spotify y el quinto cantante más oído en el mundo. Notas de un fanático.

2020/02/25

Por Simón Ganitsky*

En medio de los silencios que separan las primeras notas del beat, se escurre y se impone un lamento: “Ye, ye, ye, ye, ye”, canta una voz viscosa. En la mezcla parece el murmullo filtrado de un sintetizador análogo, pero su modulación nos recuerda que estamos ante un desgarre, ante una ruptura, ante un acontecimiento que es corporal a la vez que sonoro. Es así como Bad Bunny inaugura y firma muchas de sus canciones, con un grito que es lamento, pero también goce, cuerpo y afirmación. Con su ye, ye, ye, ye, ye tan plástico, Bad Bunny anuncia que lo que viene en la grabación es su canto.

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