| 3/27/2019 1:00:00 PM

‘En cultura al parecer todos somos un poco de derechas’, por Nicolás Morales

“Quiero proponer este decálogo gremial de buenas prácticas para superar tan limitadas divisiones”.

"Deberás aceptar estoicamente la idea de que un gobierno de derecha nombre a un hombre de derecha a la cabeza de sus archivos públicos." "Deberás aceptar estoicamente la idea de que un gobierno de derecha nombre a un hombre de derecha a la cabeza de sus archivos públicos."

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Cansado de las nefastas clasificaciones de derecha e izquierda en el sector cultural, quiero proponer este decálogo gremial de buenas prácticas para superar tan limitadas divisiones.

1. No arrojarás a los leones de izquierda a una vicepresidenta de derecha en ningún acto de importancia cultural. Si lo haces, ella deberá tener dos discursos, para que pueda escoger el más adecuado dependiendo de la pugnacidad del auditorio (tendrás informantes en el público). O mejor, sacarás tu joker: un director de cine moderado o un viceministro que sí conozca las cifras del sector.

2. No pondrás un director de cine demasiado crítico o de izquierda para inaugurar ningún festival. Si lo haces, confiarás brutalmente en tu independencia económica ante el inminente recorte del presupuesto oficial. Y no sacarás ningún comunicado aguas tibias para dejar en claro que tú no estás ni a favor ni en contra de ninguno. Ni izquierda ni derecha, ni en sentido contrario.

3. No saldrás de la dirección de una biblioteca importante tirando la puerta ni insinuando que finalmente no te gustaba tanto el gobierno de derecha en el cual, por cierto, trabajaste casi medio año sin decir ni mu.

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4. Si le das al presidente de derecha la opción de ser el que lance a tu invitado de honor en alguna feria del libro, no esperarás a que las redes de izquierda que gravitan el mundo del libro sean loatorias y condescendientes (a ver, son de izquierda). Eso sí, debes cruzar los dedos para saber si la curadora de tal evento logró componer ese cálido encuentro de lo nacional y la celebración de nuestra independencia, en el que la izquierda y la derecha se reúnen por el interés público de nuestra historia patria (y bla, bla...).

5. Evitarás a toda costa replicar la vergüenza de la inauguración del festival costeño de cine en la apertura de la feria local del libro. Ya tienes el aprendizaje. Cada una de las invitaciones serán analizadas, eludiendo –eso sí– convocar a algunas editoriales que estén muy a la izquierda o a las típicas de libros con dibujitos y libros álbum.

6. Deberás aceptar estoicamente la idea de que un gobierno de derecha nombre a un hombre de derecha a la cabeza de sus archivos públicos. No pensarás que iban a nombrar a Piedad Córdoba. Y no te escandalizarás con los eventos en los que se establece la insignificancia del holocausto indígena o en los que se habla de migraciones en vez de desplazamientos. Ya te lo dije, es de derecha. Eso sí, no objetarás los convenios con el Centro de Memoria Histórica, pues la empatía del revisionismo de derecha llegará a un punto culmen.

Nicolás Gómez Dávila

7. Harás que todos tus directores de institutos adscritos pasen con un perfil muy silencioso. Si se requieren pruebas, mostrarás el libro que sobre Nicolás Gómez Dávila se editó recientemente con alguna universidad acreditada o revivirás las investigaciones del pasado heroico de cierto instituto de cultura hispánica.

8. Tampoco entrarás en cólera porque todos los nombramientos en cultura son de derecha. Lo que, por cierto, es completamente legal. Y, la verdad, recuerda que la mitad de la burocracia cultural viene del santismo. Así que serás cauto, no sea que la secretaria general de cierto ministerio quiera que los identifiques y a renglón seguido los destituyan.

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9. No mandarás cartas quejándote de que la última sala del museo de la nación es muy de izquierda. Eso pondría en situación incómoda a su director que, hombre, ya logró quedarse para mantener a flote ese bello panóptico sin caer en las típicas clasificaciones de derecha-izquierda.

10. En últimas, desconfiarás de la división izquierda-derecha en cultura. ¿No recuerdas que la antigua ministra cultural del gobierno centrista (el de la paz) gobernó con un autoritarismo muy de las derechas colombianas? ¿O que a los eventos literarios internacionales solo mandaban patriarcas? ¿O que Colombia se fue convirtiendo en esos ocho años de santismo en uno de los peores compradores públicos de libros del continente? Que no te metan cuentos: en cultura, al parecer todos somos un poco de derechas.

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